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01 de Julio de 2015

Crea la puerta de Ratón Pérez

Si a tu hijo se le ha caído un diente, ¡¡corre, que llega esta noche!!

"¡¡Mamáaaaaaaa!!!, se me ha caído un diente".

Si tienes niños que estén en proceso de cambio de dentadura, puede que hoy mismo Ratón Perez vaya a pasar por tu casa.

A mi hija se le acaba de caer uno y esta puerta ha sido inspirada por tan memorable acontecimiento. De ahí, que la puerta sea rosa. Pero cada niño que elija el color que más le guste para dar la bienvenida a Pérez.

Este animalito, tan trabajador y simpático, lleva años y años pasando por nuestros hogares en busca de esos magníficos tesoros, que son para él los dientes de leche. Le encanta admirar su blancura, por eso elige sólo los dientes de los niños.

Así que, como reconocimiento a su gran labor, no vamos a ponerle una alfombra roja, que eso es para gente con glamour. Mejor, le vamos a poner una puerta con empedrado, como esas que antaño se veían en los palacios de alcurnia. Y con manilla de brillantes, que un roedor de su talla, bien se merece algún lujo.

 

MATERIALES
  1. Goma EVA
  2. Pegamento (pistola de silicona caliente o si lo prefieres, silicona líquida fría, para evitar riesgo de quemaduras con los niños). O cola si haces la puerta con cartulinas o cartón.
  3. Cúter, que tendrás que manejar tú una vez finalizada la puerta, para que la base de la puerta quede recta.
  4. Punzón para rayar la puerta.
  5. Tijeras.
  6. Regla.
  7. Pinturas (acrílicos, ceras Manley o témperas).
  8. Papel para la plantilla.
  9. Lápiz, boli o rotulador para marcar.
  10. Brillante para la manilla, aunque también puedes pintarla.

 

 

Por supuesto, si prefieres usar otros materiales, puede bastar con cartulinas de colores o algún cartón que podrás pintar.

Lo primero que hay que hacer es dibujar un modelo de puerta. Pero si el dibujo no es lo tuyo, o a tu peque le gusta la de la foto, no te preocupes, que con la newsletter te habrá llegado un enlace a un PDF para que te descargues este modelo de puerta, que tiene el tamaño justo para ponerla sobre el rodapié. Puedes imprimirla a ese tamaño, o darle mayor escala en el cuadro de la impresora. Simplemente sirve como plantilla guía.

 

 

Una vez tengas la plantilla en papel, recorta por la línea exterior del empedrado, como en la imagen. Colócala sobre el color de goma EVA que prefieras y traza el contorno con un lápiz, boli o rotulador. Luego, con tijeras, recorta la goma EVA y ya tienes la primera pieza: el empedrado.

 

 

Después, recorta la puerta de la plantilla de papel y sepárala del empedrado. Ponla sobre la goma EVA y traza con el boli. De nuevo, recorta la goma EVA y ya tienes la segunda pieza: la puerta.

Coge la puerta de goma EVA y con la ayuda de una regla, o a ojo, haz pequeñas marcas con lápiz a la misma distancia. Pon la regla sobre la puerta y raya con el punzón verticalmente: vamos a marcar la goma, como si estuviera formada por listones de madera. Ten cuidado de no dañar la goma EVA presionando demasiado.

 

 

Ahora, con un tono de pintura más oscuro que el del empedrado, podemos darle un aspecto un poco envejecido. Puedes usar acrílicos o témperas muy diluidos en agua, o incluso ceras blandas, tipo Manley. Solo hay que frotar la cera por los extremos del empedrado y difuminar con el dedo. Si usas acrílicos o témperas, pinta con el dedo y difumina.

 

 

Ahora con la cola, pega la puerta sobre el empedrado, dejando la parte rayada hacia arriba.

Para hacer la maceta, recorta por un lado el tiesto y por otro, la planta. Márcalo con el boli sobre la goma EVA y al recortar con las tijeras, deja que la planta lleve más espacio hacia abajo, para que luego haya superficie sobre la que pegar la maceta.

Una vez terminada la maceta, decora la planta como quieras. En la foto verás que hay pegados tres cristales brillantes de color verde, pero aquí, imaginación al poder.

Por último, le pondremos a la puerta una manilla: de papel, pintada o como en la imagen: un brillante adhesivo. Si no es adhesivo, toca pegarlo. Y con el cúter (esto mejor para adultos), se puede cortar la base del conjunto, para que quede totalmente recta y apoye bien sobre el suelo.

 

 

¡Ah!...y un gran SECRETO: dicen mis hijos que si le pones extra de queso al lado de la puerta, el regalo que deja es mejor. Un roedor agradecido.

Que disfrutes haciendo esta manualidad y te pido que la compartas, para que todos los niños reciban a Ratón Pérez como tan ilustre roedor se merece.

NOTA: Tanto este texto explicativo como las fotografías que lo acompañan, han sido registrados y son propiedad de Lluvia de Love. Si quieres difundirlo en tu web, hazlo siempre mencionando la autoría y enlazando esta entrada. Para compartir en tus redes sociales, simplemente usa estos botones de debajo.


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